yo tengo la impresión de vivir en un país secuestrado. No sé si la democracia o la monarquía parlamentaria ayuda al bienestar, a la convivencia y la felicidad de los españoles. Según parece, el devenir de la política de finales del siglo pasado /1
nos ha traído a una modernización del país. Hemos dejado atrás el régimen franquista -de Franco, para los jovencitos- para alcanzar una democracia pactada y consensuada por políticos de diferentes ideologías. La monarquía parlamentaria y la Constitución de 1978 /2
De aquellos años a estos otros han sucedido muchas cosas. Nada nos podía hacer pensar que el Estado podía ser nuestro mayor enemigo. Sin embargo, hoy uno tiene la sensación de estar en manos de los políticos mejor preparados para el engaño y el abuso de poder /3
Lo más negativo de la situación política actual, me refiero, al Gobierno socialista de hoy, 14 de julio de 2025 presidido por @sanchezcastejon es el hecho de faltar a la decencia, no decir nunca la verdad y disfrazar el maltrato de semántica deforme para analfabetos /4
Los españoles hemos llegado a descreer todo lo que dice el Gobierno socialista @desdelamoncloa / @PSOE (que se funden y confunden en una sola cosa). Por raro que suene, uno echa en falta a un tirano genuino que reconozca serlo y no a un hipócrita que quiere ser lo que no es /5
El socialismo, la izquierda, los bulos, la máquina del fango, la mentira, el abuso de poder, la mentira, el fraude electoral, el feminismo baboso, el euro digital, la doble moral, la manipulación de los mass media, la colonización partidista de RTVE, Telefónica, etc. /6
La pérdida de valores, la bajada de nivel en el sistema educativo, las lenguas autonómicas, el 2.1% o el 3.5% o el 5% de la OTAN, los pinganillos, el catalán como lengua europea, las tramas de la fontanera Leire, el ataque a la UCO, el acoso a jueces, las reformas Bolaños /7
El Gobierno de la convivencia y el TC, la transparencia y los secretos de Estado, la libertad de expresión y la marca a la prensa que no va a la cuerda del @PSOE , el lenguaje inclusivo que aburre a las ovejas, el cupo catalán y las urnas cada cuatro años /8
Así nos ve el Gobierno a los ciudadanos españoles:
desmemoriados. Nos quieren distraídos y sumisos. Cerrarían la prensa que dice la verdad. Predican unos ideales que intuyen buenos, pero que ellos no poseen /9
Me pregunto qué clase de persona es quien acepta y calla una financiación singular sabiendo que se trata de un agravio y un abuso. Esa persona no necesita disimular su desprecio por el resto de españoles. No somos todos iguales. España: UCO, grande y libre /10
Información facilitada por Inteligencia Artificial / Búsqueda en @google 14 07 2025, lunes
Para fortalecer y salvar una democracia, es crucial fomentar la participación ciudadana, promover la educación cívica, fortalecer las instituciones y garantizar el respeto a los derechos humanos y el estado de derecho. Además, es fundamental combatir la corrupción, promover la transparencia y asegurar elecciones libres y justas.
Aquí hay algunas acciones clave:
1. Participación Ciudadana Activa:
Votación: Participar en elecciones, tanto votando como postulándose como candidato, es fundamental para elegir representantes democráticos.
Organizaciones de la Sociedad Civil: Unirse a organizaciones que promueven el bien común, la defensa de derechos y la participación ciudadana.
Diálogo y Debate: Participar en discusiones públicas, foros y espacios de debate para expresar opiniones y escuchar diferentes perspectivas.
Acciones de incidencia: Apoyar campañas y movimientos que promuevan cambios sociales y políticos.
Presión sobre los representantes: Contactar a los representantes electos para expresar preocupaciones y demandas, y hacerles responsables de sus acciones.
2. Educación Cívica:
Conocimiento de los derechos y deberes: Aprender sobre los derechos humanos, las leyes y las instituciones democráticas.
Pensamiento crítico: Desarrollar habilidades para analizar información, identificar noticias falsas y formar opiniones informadas.
Cultura de la legalidad: Entender la importancia del cumplimiento de las leyes y el respeto al estado de derecho.
Valores democráticos: Promover valores como la tolerancia, el pluralismo, la justicia social y la honestidad.
3. Fortalecimiento de las Instituciones:
Estado de Derecho: Asegurar que las leyes se apliquen de manera justa e imparcial para todos, sin importar su posición social o política. Independencia judicial: Garantizar que los jueces puedan tomar decisiones libres de influencias externas.
Transparencia: Promover la apertura y la rendición de cuentas de las instituciones públicas.
Lucha contra la corrupción: Implementar medidas para prevenir y combatir la corrupción en todos los niveles de gobierno.
Elecciones libres y justas: Asegurar que los procesos electorales sean transparentes, justos y libres de interferencias.
4. Defensa de los Derechos Humanos:
Protección de las minorías: Asegurar que todos los ciudadanos, incluidas las minorías, tengan los mismos derechos y oportunidades.
Libertad de expresión: Garantizar la libertad de expresión y de prensa, así como la libertad de asociación y reunión.
No discriminación: Combatir la discriminación por motivos de raza, género, religión, orientación sexual, entre otros.
Acceso a la justicia: Asegurar que todas las personas tengan acceso a un sistema de justicia justo y eficiente.
5. Compromiso con la Democracia:
Rechazar la polarización: Evitar la polarización y buscar el diálogo y la colaboración entre diferentes grupos sociales y políticos.
Compromiso con el cambio: Estar dispuesto a adaptarse a los cambios y buscar soluciones a los desafíos que enfrenta la democracia.
Confianza en las instituciones: Creer en el sistema democrático y en la capacidad de las instituciones para resolver problemas.
Participación activa: Asumir un papel activo en la construcción de una democracia más fuerte y resiliente.
La democracia no es un regalo, sino un logro que requiere la participación constante de todos los ciudadanos. Al fortalecer estos pilares, se puede salvar y consolidar una democracia sólida y duradera.
If I were to start my Latin journey all over again, I would change only one thing: I would learn a trade either before or alongside my university studies.
I love Latin, history, philosophy, literature—all the humanistic disciplines. But these studies tend to anchor you to books (or worse, to a computer) for years on end.
When you're young, it's easy to forget—amid the cycle of lectures and exams—that one day you'll have to face the job market.
Looking back, I believe the best path lies in two parallel tracks: nourish your soul and intellect through a classical education, and also learn to create something tangible and useful with your hands.
He vivido como inmigrante durante ocho años, primero en China, donde compartí habitación universitaria con Abdel, un amigo musulmán, y más tarde en el Reino Unido, en Londres, en el barrio de Shepherd’s Bush, una zona con una altísima diversidad migratoria. En ambos países supe adaptarme a sus culturas, comprender sus normas sociales y aprender de su entorno. No pedí ayudas ni subvenciones, me fui con lo puesto, me busqué la vida con esfuerzo y siempre mostré respeto por las leyes y costumbres de los países que me acogieron.
Lo que estamos viendo hoy en muchos lugares de Occidente es algo muy distinto: personas que llegan no con intención de integrarse, sino de imponer, a veces con violencia o con dogmatismo religioso, y de aprovecharse de una tolerancia mal entendida, de un buenismo ingenuo que confunde empatía con falta de criterio.
Llamar racismo a toda crítica frente a esta realidad es, en el mejor de los casos, un acto de ignorancia, y en el peor, una forma de manipulación. Por supuesto que hay racistas, como en cualquier sociedad, pero el problema actual es estructural.
El Estado tiene la responsabilidad de regular quién entra, en qué condiciones y con qué propósito, y eso no se está haciendo con el rigor necesario. Esta dejadez no pasa desapercibida. Nuestros "adversarios" geopolíticos conocen bien las debilidades del modelo occidental, y no dudarán en aprovechar cualquier fisura para debilitar nuestras sociedades y erosionar una cultura que en muchos casos desprecian y culpan de sus propios fracasos.